Para realizar este ejercicio, usted tendrá que definir un objeto cualquiera, pero sin decir lo que es el objeto ni nombrarlo. Es decir, tendrá que crear una adivinanza de toda la vida, pero déjese llevar por lo que el objeto le sugiera. Es un acto de no pensar ni racionalizar. Deje que las palabras salgan sin mediar ninguna exigencia. Le recomiendo que ponga música y se deje impregnar por la atmósfera generada. Por ejemplo: “Con sus pies de planeta inmenso, largo viento sostenido, siempre apunta a la sombra, desmantela sus hazañas. Boca y lineas son sus alas, centro de bondad inteligente, bien abraza si no veo, bien me calma en lo incipiente” (una lámpara).

Otra: «Con sus dientes muerde al tacto, mis pensamientos longevos, me trae vida y descanso a mi corazón viajero. En sonidos de cuclillas, duerme mi saltar desnudo, alfabetos ordenados le dan calma a los tiranos que quieren contar el mundo». (El teclado del ordenador).

Repito que consiste en jugar al despiste; no se exija nada. Juegue a la comparación; a veces puede ser intelectual y otras, espontánea. Por ejemplo: El teclado. El decir “con sus dientes muerde al tacto” es por una sensación que tuve al escribir; como que las teclas muerden las yemas de mis dedos y quieren sacar todo de mí. Al decir «en sonidos de cuclillas” es porque, al teclear, parece que las palabras andan de esa manera. Juegue a la comparación, al símil.

El juego consiste en despistar al otro. Consiste en hacerlo lo más difícil posible, en estar al rededor de las palabras.

El trabajo para deconstruir nuestro lenguaje es lento y requiere de nuestra entrega para hacerlo. Le invito a jugar y dejarse llevar. También a practicar mucho y todas las veces que le sea posible.

Actividad incluida dentro del primero módulo de la Formación Anual en Aladuría.

+ info en www.mundoaladuria.com

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