La canción metáfora es tremendamente hermosa y simple. Personalmente, este tipo de canciones poéticas son las que más me gusta crear a mí. Resulta fácil comprender el mecanismo de ella, pero no tanto su práctica en directo. Esto se debe a que lo más habitual será que nuestra mente tratará de agarrar al pensamiento y no le permitirá ir por caminos secundarios. Tenemos que ser nosotros quienes sometamos a nuestra razón y pospongamos sus actividades métricas y calculadoras. «¡Ahora no!» hemos de lanzarle a nuestro intelecto insaciable. ¡¡Ahora toca transformar la realidad alejados del imperio de la razón!!

El objetivo es simple: Tenemos que asociar objetos con verbos que no le correspondan. Por ejemplo: Escojo un lápiz y comienzo a asociarle verbos que no pueden casar con un lápiz. Así pues, podría decir: «El lápiz ríe, canta, simula, resucita, etc».

Ahora bien, cuando usted haya hecho esa asociación de «El lápiz canta», le quedará aún la frase por terminar. La idea es que usted se deje llevar por lo primero que le venga a la cabeza y al corazón. Es decir, que se permita soltar lo espontáneo.

Podría quedar entonces una frase del estilo de «El lápiz ríe multitudes de años» o «El lápiz miente ventanas en los dedos».

Recuerde que la poesía es proyectiva. Esto quiere decir que, al ser un lenguaje abierto, el significado lo pone quien lo escucha y por eso es tan liberador.

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