Escoja un nombre (virtud, emoción, valor, etc.). Por ejemplo: amor, amistad, alegría, tensión, pena, hastío, curiosidad, etc.

Ahora relacione ese nombre con cualquier objeto de su casa: «La amistad es como una escalera, la alegría es como una televisión, la pena es como una escoba, etc.» Y, a partir de ahí, haga una o varias justificaciones sobre la relación que estableció.

Por ejemplo:“ La pena es como una escoba”. Analizamos por partes: Primero ¿Qué hace una escoba? Quitar del suelo la basura, mostrar el fondo real sobre el que andan mis pies, darle a mi mirada mayor prolijidad, etc. Y ahora ¿Qué es la pena? Una tristeza cronificada, una sensación de no poder levantarme, etc. Ahora vamos con la frase completa: “La pena es como una escoba». ¿Por qué? Porque aparta del suelo los restos de lo recién vivido para dejarme ver lo solo que estoy en realidad.

Otro ejemplo: «La alegría es como una lámpara». Y hacemos las preguntas de antes: ¿Qué es una lámpara? Arroja luz, borra la oscuridad, genera sombras, etc. ¿Qué es la alegría? Expresión súbita de felicidad, una sensación mágica, etc. Y quedaría por ejemplo: “La alegría es como una lámpara». ¿Por qué? Porque me ayuda a recordar que la oscuridad se marcha cuando abro los ojos.

Esta es una técnica muy usada en la creación de canciones improvisadas.

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