Le voy a pedir que escoja otro objeto de su casa, cualquiera, y empiece a mirarlo con un mirar de enamorado. Abra su curiosidad y quédese un rato tocándolo, explorándolo y dejando que le invada toda la información contenida que esconde.

Mientras lo explora, pregúntese qué necesita, qué le pasa, cómo se siente estando donde está, etc. Si escogió un perchero, pregúntele cómo está y qué necesita. Quizá precise cambiar las bufandas por ropa de verano, quizá necesite una mano de pintura o quizá precise quitarle peso.

Anote la necesidades que tiene ese objeto y lleve a cabo las acciones correspondientes. Lléveselas a usted mismo. Trate de hacerlas en primera persona diciéndose “Necesito cambiar de estación y dejar lo viejo atrás, necesito quitarme peso, etc”.

Ahora, durante los próximos días, siga observando ese objeto con mirada cómplice sabiendo que, sus necesidades y las suyas, eran las mismas.

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