A los alumnos de la V Promoción de Formación en Creatividad Aladúrica.

(Inteligencia Poética y Canto Improvisado) 

Hemos de ser lo suficientemente ávidos como para no caer en el sesgo básico de la educación que hemos recibido. Y es que, a menudo, creemos que TENER es SER; es decir, creemos que por haber aprendido los motivos que nos llevan al apocamiento o a la soledad creativa, esto no servirá de clave para salir de ahí.

Hay Pedagogías más paternalistas y otras menos. La mía es muy poco paternalista en tanto al cuidar, proteger y sobredimensionar la ayuda. En esencia, la pedagogía no es esa idea del maestro dejándose la piel por el niño y ayudándole de forma exagerada, rompiendo los límites de sus horarios laborables, para que este se desarrolle. Lo que eso realmente provoca es que la persona se debilite aún más. Mi enfoque pedagógico parte de la idea de que tiene que ser el alumno quien se adentre en el camino, un camino al que habremos aprendido a llegar conjuntamente.

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En la Formación que hemos realizado nos hemos dado cuenta de los mecanismos que nos han movido a hacer que nuestra creatividad se quedase relegada a un segundo plano. Hemos compartido con el grupo y nos hemos abierto buscando una forma de relacionarnos con dicho grupo y con la autoridad desde la consciencia de nuestras carencias y posibilidades. Hubo quienes se dieron cuenta de que siempre se posponían, otros de que eran demasiado racionales, otros de que buscaban siempre el apoyo de la autoridad porque no se atrevían a serlo ellos mismos, otros de que rechazaban al grupo y luego pedían cariño, etc. En definitiva, hemos ido conociendo los miedos que cada uno tenía para no ser creativo. Pero debemos tener mucho cuidado de no quedarnos habitando el miedo o, mejor dicho, la consciencia del miedo. Hacerlo genera la excusa perfecta para que nuestra mente tome más fuerza y se justifique desde una seguridad mayor y ya sabemos que, cuanto más pensamos la respuesta, menos baila nuestro cuerpo.

Porque ver no es resolver; saber qué cerradura hizo que nuestra esencia se escondiera no es abrir la puerta. Eso es, simplemente, lanzarse una cadena más.

Es un error fatal creer que simplemente asistiendo a la Formación vamos a resolver nuestros conflictos creativos. El curso es un laboratorio, un espacio donde experimentarnos y conocernos en un sitio de comodidad y confianza; un espacio donde adquirir la consciencia necesaria para, posteriormente, salir al mundo a usar nuestros recursos internos.

Después de todo ese proceso, necesitamos crear, leer, inventar y dejar que nuestra esencia salga a jugar poniendo atención sobre las sensaciones que tenemos cuando somos inventivos y nos arrojamos al mundo.

Aquí tienen algunas actividades, pero no son todas las que su alma pueda precisar. Quizá tienen ganas de hacer danza, teatro, acupuntura, clown… Este curso es un inicio hacia el reencuentro con su esencia, un reencuentro que tienen que transitar ustedes.

Sin otra, queridos amigos, salgamos al mundo a entregarnos con entusiasmo, amor y sinceridad.

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