Este año he incluido en el temario de la Formación un nuevo módulo que todas las anteriores promociones pidieron…
 
“La Creatividad la Pareja”. Esto es “La esencia y el otro”. ¿Cómo amar sin perdernos? Sin desdibujarnos… Sin caer en patrones y roles que nos despojan de nuestra individualidad.
 
Este módulo sin duda era necesario, porque… en esto del amor, de la entrega, del regalarse y darse.. ¿Cuántas veces terminamos por no-ser-lo-que-somos en virtud a un patrón heredado o lealtades invisibles?
 
¿Cuántas veces en pareja uno deja de “ser” por miedo a que el otro se vaya, se sienta “mal” o nos retire su cariño?
 
La Creatividad… o mejor dicho… la Aladuría… es sobre todo la capacidad de sostener ese hermosa patria que nos mantiene vivos. La capacidad de darla a pecho abierto… De darla y compartirla, de vivir dentro de ella..
 
La Creatividad no es pintar cuadros ni hacer bellas canciones… para nada…
 
Porque la finalidad de la Creatividad no es llegar a un resultado que el otro pueda evaluar, ni tampoco crear cosas bonitas para que el otro me acepte… Eso no es Aladuría…
 
Esto más bien tiene que ver con ofrecerme a la vida de forma honesta y sincera, de no venderme, ni posponerme, ni terminar siendo espectador de lo que vivo… Esto tiene que ver con darse una caricia en el camino, con aprender a mirar la vida con el corazón de un infante y la templanza del adulto que tras años de peregrinaje regresa a su hogar dispuesto a dar memoria.
 
La Aladuría es grupo, es la creatividad que nace del contacto con lo esencial*, es lo que pasa cuando dejas a un niño, a un adolescente o a un adulto sin espectadores en una habituación con libros, juguetes y acuarelas.
 
La Aladuría es la creatividad que nace cuando no me controlo, ni me evalúo, ni pretendo darle prisión a lo nacido.
 
Y ese crear… esa entrega se nos fue robada** en el camino. No por maldad, ni crueldad, ni por vestigios de personas-sombra.
 
Se nos robó por cosas de la herencia cultural, por cosas de la educación latente, por dolores previos de personas mariposa a quienes se les dijo que “eso que ellos hacia era pura tontería”.
 
Lo Aladuría es viaje de regreso al centro exacto de aquello que soy cuando nadie me mira. Un viaje compartido en grupo, porque sin grupo, no somos nada… Porque fue en grupo donde aprendimos a escondernos, a agradar, a caer “bien”…
 
Aunque ese caerle bien al otro supusiera una “dejar de mirarme a mi”…
 
Y así.. lo mismo en el amor…
 
Arrancamos en febrero.
 
Esta formación esta dedicada para los públicos que tengan ganas de adentrarse en el otro lado del espejo y regresar con un ramo de flores en la boca.
 
Como el amor.
 
https://www.improversa.com/la-formacion

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