Ayer fue un día precioso en la Formación Anual de Aladuría. Estuvimos trabajando «Creatividad y Familia» y como no podía ser de otra forma coincidencia con el Día de la Madre, hicimos un recorrido hermoso sobre nuestra infancia y la relación y el recuerdo que tenemos con nuestras madres.

La madre, la tierra, el abrigo, el suelo, las alas… madres, pura vida, puro estar en el mundo.. las trajimos simbólicamente al aula y les dimos el espacio del adulto que la recoge y la abraza, que la mira desde el agradecimiento y el encuentro.

Una de la características más interesantes de la Formación es la mirada que ponemos en nuestra educación, por eso tratamos de generar por encima de todo un espacio de crecimiento que nos traslade a nuestra escuela primaria. Retomar los aprendizajes antiguos desde la mirada del adulto que se reconcilia con aquello.

Ayer, en el día de la madre estuvimos escribiendo cartas a nuestras madres y también hicimos un collar de macarrones… Así, tal cual.. como si tuviéramos 6 años…

Porque en definitiva, todas las edades viven en nosotros… Y en lo que respecta a nuestra libertad y crecimiento no hay nada más importante que tener a nuestros padres ubicados en el corazón.

Tras el reencuentro con esa emoción, hicimos canciones improvisadas… con el único deseo de mostrar y expresarnos, como siempre hacemos. Solamente permitiendo salir y ser.

¿Qué tiene que ver esto con la Creatividad y el Canto Improvisado?
Todo y más… La creatividad no es solo la capacidad de pintar cuadros o hacer poemas… es nuestra huella en el mundo, nuestra forma de compartirnos y dejarnos estar en el otro.

De ser nosotros mismos y encontrar la belleza de nuestro corazón.

Precioso módulo, mil millones de gracias.

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