Imaginen estas tres situaciones y díganme cuál creen que es la mejor:

A) Bruno nos dice: “-Amo tanto a Isabel… El otro le compré un ramo de flores, fui a su casa y le canté una canción desde la ventana. Luego le lancé un beso mientras me despedía”.

B) José nos dice: “-El otro día estuve con Sonia en el cine; fuimos a ver una película de acción de las que a mí me gustan y luego cenamos algo en un restaurante de comida rápida”.

C) Lola nos dice: “-El otro día fui a un concierto y bailé toda la noche. Luego fui a ver a Pablo, que estaba en casa enfermo, y dormí con él”.

Alguien podría decir que un amor es mejor que otro. Quizás ha hecho entrada nuestro juicio y pensamos “Qué bonito y qué tierno es el primero; yo quiero eso”, “El segundo es un egoísta” y “La tercera es una pasota”. Estas impresiones fueron sacadas de una encuesta que hice en las redes sociales.

Bien. Estas tres formas de amar son distintas. No nos hemos metido a conocer la historia que hay detrás; no conocemos la biografía de las personas de las que hablamos. Siempre hablamos desde lo que somos; desde lo que hemos vivido y desde el recuerdo que tenemos con lo vivido.

Igual el romántico es un tipo incapaz de sostener una relación y siempre se esconde, igual tiene 32 años y la cosa ya no nos parece tan “normal”. Igual Isabel es su ex y no la deja en paz y tiene una orden de alejamiento de ella. El segundo podría ser la historia de un niño y su hermana mayor o la de un chico de 40 que acaba de ser despedido y necesitaba distraerse. La tercera puede tratarse de una pareja que no necesitan estar pegados para todo y son independientes o quizás de un matrimonio que llevan 30 años casados.

Simplemente son tres personas viviendo el amor; viviendo su relación de pareja tal como les nace en ese momento. Cada amor es distinto y cada uno de nosotros, en un momento de nuestra vida, desearíamos algunas de las tres opciones. Quizás sólo depende de la evolución de la pareja.

Imaginemos que existe un Ministerio del Amor y todo el mundo tiene que amarse de la manera en que han decidido las autoridades. Imaginemos que hay un ideal del amor en el que debemos de cuidarnos, por ejemplo, como en la primera situación. Hay que ser amorosos y tiernos, hay estar siempre al servicio del otro por encima del bienestar propio, hay que contentar, etc. y todas aquellas personas que no sienten ni se muestran como dictan las autoridades son arrestadas y llevadas ante las mismas. No sé ustedes, pero yo acabaría en la cárcel. Quizás a mis 20 años sería un ejemplo a seguir, pero, si ese ministerio me pillase ahora, estaría muerto.

No hay amor, hay formas de amar igual que no hay creatividad, sino formas de ser creativos. En ambos casos, tantas como personas.

La creatividad es la capacidad de poner en movimiento nuestra esencia y su objetivo es compartirla y transformar.

Nadie podría decir que, de nuestros tres ejemplos, uno es mejor que otro. Lo único que están haciendo nuestros enamorados es jugar con lo que son y dar lo que tienen. Es decir, ofrecen lo que pueden compartir. Si bien es cierto que uno puede preferir un amor a otro dependiendo del momento que esté viviendo en su vida así como las consecuencias que de cada tipo de amor se derivan, los protagonistas de los ejemplos simplemente están jugando a darse.

Sin duda, frente a la pregunta ¿Cómo ser Creativo? ya hemos respondido, en varias ocasiones, que se trata de una pregunta sin sentido porque preguntarnos por nuestra creatividad es preguntarnos por algo que ya somos. Por tanto, la pregunta interesante no es ¿Cómo ser creativos? sino ¿Qué me impide creer que ya soy creativo? No necesitas nada para ser lo que ya eres. Quizás tu creatividad la expresas en el orden de tu hogar, quizás cuando besas a tus hijos, quizás en tus pinturas, en tu forma de andar, etc.

Ser creativo es vivir; la vida es creativa. ¿Qué es andar?, ¿Qué es reír?, ¿Qué es soñar? Este tipo de preguntas suelen dejarnos en silencio y con el alma abierta.

Andar es moverse, pero falta el contexto. Porque andar, si lo dice un senderista, es continuar por los caminos del bosque; si lo dice una persona en silla de ruedas es un sueño imposible; si lo dice una persona que acaba de dejarlo con su pareja es, metafóricamente, un avance hacia su libertad y hacia su nueva vida. Somos nosotros quienes llenamos las palabras; las palabras no son, las palabras significan.

Otra forma muy hermosa de definir/comunicar este tipo de valores la descubrí trabajando con niños de 14 años. Cuando les preguntaba acerca del amor, la creatividad, la amistad, etc. ellos me respondían diciendo “Amar es lo que me pasa cuando alguien me mira desde lejos o mi mamá me hace la cena”, “El humor es lo que me pasa cuando alguien cuenta un chiste o me doy cuenta de que he estado buscando una solución y la tenía en frente”…

Creatividad es lo que te pasa cuando escribes un poema, cantas una canción, tomas el metro, recuerdas, respiras, etc.

Aladuría Creativa es lo que pasa cuando tomas tu esencia, la poner a bailar y tú bailas dentro de ella con el fin de entrar en contacto con tu libertad creativa.

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*Del borrador del próximo libro de Creatividad de Julián Bozzo. Próximamente a la venta.

Julián Bozzo: Pedagogo formado en Antropología, Terapia Gestalt y Pedagogía Sistémica. Diplomado en Ciencias Químicas. Poeta y Músico. Director de Mundo Aladuría que incluye ImproVersa Escuela de Creatividad y Canto Improvisado, Danza Palabra Pedagogía y Mundo Aladuría Música.

Tiene dos discos publicados y está a punto de publicar dos libros, entre ellos un Disco-Libro de Nanas (Canciones de cuna).

@bozzojulian

Más información en http://www.mundoaladuria.com

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