Partimos de una negación. La negación nos muestra, a menudo, verdades más interesantes que la afirmación. Por ejemplo, la pregunta correcta no es «¿Cómo se es espontáneo?»; la pregunta correcta es «¿Qué te lo impide?». Es justamente esta pregunta el motor con el que comencé a escribir mi libro «Ensayo sobre la Aladuría y la esencia creativa».

Este juego nos servirá de motor creativo. En este sentido, nos llevará a un universo personal donde poder encontrarnos con un espacio de creación desconocido e inmensamente rico.

A diferencia del anterior juego, en este no es necesario ser fiel a la premisa del juego. Nos servirá de motor para crear, desde nosotros, un salto hacia nuestra entraña creativa.

¿En qué consiste?

Pensemos en un lugar u objeto (una casa, un desierto, una botella, un aeropuerto, una boca, un corazón, etc.).

Para hacer este ejemplo yo voy a escoger «Desierto». Ahora me pregunto «¿Qué hay en un desierto?». En un desierto hay arena, hay naturaleza, hay silencio, se pueden ver las estrellas, etc.

Y continúo preguntándome «¿Qué no hay en un desierto?» (dejemos, como siempre, que salgan las palabras sin intermediar juicio). En un desierto no hay sucursales bancarias, no hay internet, no hay vecinos, no hay obras, no hay red eléctrica, etc. En un desierto no hay mil millones de cosas.

Aquí comienza lo interesante.

Lo más maravilloso que hay en el Canto Improvisado es que, sea cual sea el objeto que escojamos, siempre nos dará información sobre nosotros y nos permitirá ser más creativos. Aunque sea el mismo objeto el que escojamos, nunca nos va a llevar al mismo sitio porque, esta creatividad de la que hablamos es una creatividad que implica presente y, como nuestro presente está cambiando constantemente, nuestra relación con los objetivos y con la vida también lo hacen.

 

Además, para cada persona que haga este ejercicio será distinto, porque para mí el desierto es una cosa y para mi amigo es otra.

El Canto Improvisado es un arte proyectivo y personal; no busca un mensaje establecido ni un ideal de lo que «debe ser» sino su impresión sobre ese objeto o emoción (que es, en definitiva, la misión del arte).

Pero no sólo nos bastará con hacer comparaciones cuantitativas sobre «lo que hay y lo que no hay en un desierto». Ahora comienza el auténtico motor de la canción: Los resortes emocionales que tiene cada decisión.

¿Qué es EMOCIONALMENTE un desierto para mí?

Había dicho que un desierto es un espacio de soledad y silencio donde se pueden ver la estrellas y que en un no-desierto hay internet, bancos, obras, etc.

¿Qué me pasa a MÍ cuando siento esas frases?

En un desierto siento que hay sabiduría, paz, tranquilidad, conexión, etc. En un desierto soy sabio, pacífico, sincero, etc.

En un desierto siento que no hay rapidez, falsedad, distracciones, etc. En un no-desierto soy falso,ansioso, distraído, etc.

Estas dos inquietudes me llevan a sitios opuestos; son dos personajes internos en conflicto frente a una sensación de equilibrio. El destino de esta canción es SENTIR esas dos polaridades y dejar que la canción las ordene y exprese.

¿Cómo empezar una canción? Más adelante te explicaremos algunos trucos. Por lo pronto, ¡¡DÉJATE LLEVAR Y EXPLÓRATE!!

Estas canciones son difíciles, lo sé. ¡Este es sólo el principio! Pronto te ofreceremos más juegos para que sigas avanzado en tu proceso.

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