¿Es  de las primeras veces que te inicias en la canción improvisada?

Perfecto. Te acompañaré en tu recorrido.

Lo primero y más importante es que te sientas cómodo. Imagino que estarás en casa o con los auriculares caminando por tu ciudad, esperando el autobús o una cita.

Para empezar, te propongo lo siguiente: escucha esta canción y simplemente tararea. Es muy IMPORTANTE que estés tranquilo y te sientas cómodo. Te proponemos acostarte en la cama o permitirte estar en el autobús absolutamente imbuido en la música. Ponerte auriculares te facilitará el adentramiento en la madriguera emocional. Repetimos: deja que tu mente viaje con la música y comienza a tararear.

Sigue tarareando.

¿Ya lo hiciste? Muy bien. ¿Cómo estás?, ¿cerraste los ojos?, ¿te sientes cómodo?, ¿conseguiste ver imágenes pasar por tu cabeza?, ¿tarareaste esas imágenes? ¡Genial!

Ahora vamos a adentrarnos en la madriguera.

 IMPORTANTE: No te compares, no intentes rimar, no pienses en nada que te limite. Cantar es darse un regalo; cantar es como comer o respirar. ¿Nadie se enfada si ve cómo la persona de al lado respira mejor que él, verdad? Pues lo mismo. El canto es hermoso y te permitirá acercarte a tu ser esencial. No te preocupes si desafinas, a todos nos pasa al principio. Recuerda una cosa importante: Algunas veces desafinamos para darnos por vencidos y poder ratificar que “efectivamente” no sabemos cantar. Nuestros alumnos desafinan mucho el primer día, pero,al final del curso, no queda ni una gota de aquello.

 

¿Estás preparado?, ¿Tu corazón está cómodo? ¡Vamos allá!

 

Escucha la canción y sigue tarareando como lo hacías antes. Ahora permite que las frases que aparecen en tu cabeza cobren espacio y, poco a poco, ve dejándolas salir. Sin prisa. Cantar en casa, de forma improvisada, es más difícil que hacerlo en grupo.

 

Te propongo los siguientes juegos:

 

Vamos a desarrollar un poco más lo anterior. Es importante que sientas que, al tararear, estás haciéndote un regalo. Es muy importante sentir que lo estás haciendo de VERDAD.

Es muy común sentir frustración al principio. Para cantar necesitamos DARNOS, sino nuestra voz sale a medio gas y al final sentimos que el trabajo no ha sido satisfactorio.

Busca un momento en tu día en el que puedas estar solo y conectado contigo mismo. Ponte los auriculares y deja que tu mente viaje. Comienza a tararear sintiendo que te abandonas a la música.

 

 

 

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